Mi paso por el concurso: “señorita yo misma”

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Una auto introspección reflexiva


 

Melina

Por: Melina Garrido. Periodista.

Mujer en crecimiento. Usa falda larga


“No soy perfecta pero sé quién soy.” ¡Esta cita hizo girar mi cabeza cuando la leí! Así citaba un periódico local al ex-congresista demócrata en la capital estadounidense, Roberto García, en una reciente entrevista que se le realizara, interesante por demás, pues en la misma éste hablaba de sus aciertos y también desaciertos. Sin embargo, en realidad no me preguntes nada más de la entrevista, pues nada se me marcó más en el pensamiento como estas palabras: “No soy perfecto pero sé quién soy.” Cuando la leí, en realidad rápido pensé en sentarme y escribir.

Hace poco pasé por una situación que me hizo reflexionar sobre ello y en esa perenne percepción que tenemos las mujeres acerca de una vida llena de éxito, figura perfecta, hijos brillantes, carro del año, esposo modelo, casa en la playa y hasta el perro!   En fin, Un eterno concurso. Aquí me imagino  la escena… salir todos los días con un perfecto maquillaje  en un concurso con un cartelito enganchao´ en el cuello y un jurado con cara seria al frente que se encargara de calificar  tu paso por la vida. Fuerte  ¿no?  Sin embargo, en lo personal he podido demostrarme que nada de eso es verdad y que tus defectos, así como los míos, están estratégicamente colocados donde están para ayudarnos a ser quienes somos. Así que, después de todo, no hay razón para sentirme avergonzada, sino de ¡celebrar!

En primera, y volviendo al tema en cuestión, pensé que  el ex-congresista refleja gran conocimiento personal. Esto quiere decir, que ciertamente él sabe en esencia quién es. Por eso pude entender claramente  y aceptar el hecho de que no somos perfectos, ni que esté libre de defectos. En otras palabras, tiene claro que es parte de su naturaleza ser imperfecto… No es que sabe quién es porque reconoce sus defectos, sino porque sabe que sus defectos no lo definen como persona y mucho menos encajonan o  limitan para ser o mostrar a otros la mejor versión de sí mismo.

¿Qué entendí con esto? Que en realidad  no somos nuestros  defectos. Incluso, me atrevería a decir que ni siquiera  nuestras virtudes. Tú no eres una etiqueta que lleva sobre sí la marca de lo que otros piensan y dicen que eres. El problema con creer que eres tus defectos o virtudes es que, sin darte cuenta,  comenzarás a vivir de acuerdo a la etiqueta que te han puesto, para cumplir con la expectativa de lo que se dice de ti.  Y cuando haces esto, dejas de ser tú para ser lo que otros dicen que eres. En otras palabras, comenzamos a vivir una identidad que no  corresponde, que no es nuestra. Terminamos siendo otra persona que en realidad ¡NO somos!

Por irónico que parezca, todo esto lo aprendí tras una dura lección… ¡UN CAMBIO! Sí… un repentino pero abrupto cambio laboral que dejó haciéndome muchas preguntas… ¿Qué pasó? ¿Fue mi culpa? ¿Será que fueron los demás? E imaginariamente vi el juez (de Nuevo) mirándome con cara acusadora colocando la baja puntuación en su cartelito…pero a diferencia… me reí… fui entendiendo y disfrutando  los defectos que tenía y me libré de una carga emocional muy pesada. Logré con el gustazo de la vida aceptar mis imperfecciones y comencé a vivir una vida totalmente próspera en todas las áreas de ella.

Vivir para complacer a los demás es un trabajo demasiado pesado. Quizás para muchas desgarrador emocionalmente. ¿Para qué? En realidad ¿qué resultado pude sacar de eso? De verdad que ninguno. La perfección es una mentira que se nos inserta en las emociones, así como un virus en el disco duro de las computadoras.  Y no sé qué pienses tú, pero ninguna mentira es buena, ni tampoco hace bien.

¿Qué hice además de aceptar mis imperfecciones y celebrarlas?

Reírme de mis imperfecciones. Utilice mi habilidad para burlarme de mi eterno despiste y de lo que en la cotidianidad de mi trabajo poco  vi. Me río de mí y de los momentos que paso. Al hacer esto, dejé de ver mis defectos como una amenaza para mejor verlos como algo inofensivo y  gracioso de qué reírme. Me prohibí  tajantemente no aceptar de nadie comentarios despectivos o denigrantes a causa de mis errores o defectos. En este caso cada vez que alguien se quejaba o trataba de hacer algún comentario que sugiriera en manera alguna que debía sentirme mal o avergonzarme por mis errores, no se lo permitía.

¡Lamentablemente en retrospectiva no puedo hacer nada! Solo que finalmente me dije: “No tengo por qué sentirme mal conmigo misma por cometer errores, pues nos guste o no, mi naturaleza es ser imperfecta y yo me acepto tal como soy”.

Intentar cada día ser la mejor versión de mí, concentrarme en mis fortalezas no ha sido fácil para mí… (acá entre nos) Es una tarea diaria el de crecer y desarrollarme en lugar de desperdiciar el tiempo tratando de cambiar algo que jamás podría cambiar. Porque en la medida en que comiences a vivir en tu propia piel, tu propia identidad (defectos incluidos, que conste) entonces, sin darte cuenta, comenzarás a vivir la vida perfectamente ordenada para la cual fuiste creada. Y finalmente será la verdadera mujer que habita en ti. Y aquí imagino riéndome YO del Juez y mandándolo ¡pal’  Zipote!


Texto: Melina Garrido. Periodista zuliana


 

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9 thoughts on “Mi paso por el concurso: “señorita yo misma”

  1. Excelente artículo excelente profesional excelente mujer y excelente amiga Dios te continué bendiciendo. Por eso eres y serás la voz oficial de transitando en Baralt.

  2. Excelente, texto lleno de algo muy importante para un buen lector. Esencia, porque estas exteriorizando ante la pluma algo inexplicable pero súper tangible, que nos ocurre… que sentimos… que vivimos día a día mas éxitos para ti hermosa colega y amiga.

  3. Las experiencias siempre nos marcan, para bien o para mal, todo depende de la actitud con que las vivamos. Eres una gran profesional y me gusta que estés aprendiendo a ser positiva en medio de las dificultades. A veces lo que consideramos defectos, no lo son tanto como dicen otros… compartir nuestras experiencias es maravilloso. Te felicito, me encantó negra.

    1. Espectacular este articulo, me sentí identificada. Hay momentos y cosas que lo marcan a uno y jamás te imaginas que lo vas a utilizar para algo.

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