Un bañito en el Universitario

Comenzamos nuestro “Tour de los 7 estadios”


Esta idea loca se le ocurrió a nuestro editor y no pudo escoger un peor momento para hacerlo, en el medio de una crisis bestial, pero bueno, aquí vamos, y ya visitamos un legendario estadio en nuestra primera estación


Por: Rafael David Sulbarán. Periodista.Twitter

Conoció a un grandeliga.

Conoció a una Miss Venezuela


Una vez así pelando en la casa, en medio de unas vacaciones, se me ocurrió una idea, que como cosa rara no es original ni soy el primero, pero que de igual forma la adopté como un propósito: visitar los 7 estadios que albergan a los 8 equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Entonces ahí nació el Tour de los 7 estadios.

En esa oportunidad solo pude ir al Luis Aparicio “El Grande”de Maracaibo, ya que el tiempo no me alcanzó porque mis vacaciones fueron muy cortas. Pero ahora, en esta temporada, ya no trabajo en aquella oficina que me limitaba, y tengo una labor mucho más libre. Entonces, en esta temporada 2015/2016 estoy decidido a cumplir la meta de visitar los 7 estadios, vacilarme los juegos, beber la cerveza, deleitarme con las bellezas venezolanas, pelear con los árbitros, reírme de las locuras criollas y por supuesto, sacarle una crónica a cada viaje para que ustedes disfruten de las locuras.

Visitando la UCV

Y bueno, por cosas del trabajo fíjense, me tocó ir, arrancandito la temporada a la ciudad de Caracas, tenía un día libre, así que pude disponerlo para ir al primer juego de los Leones del Caracas como local en esta temporada. Cuadré con dos colegas, Lurmary Coronel y Jhonatan Raúl Segovia, compañeros de labores en El Pitazo, y me lancé con ellos al legendario estadio de la Ciudad Universitaria de Caracas.

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Jugaban los Leones ante los Tigres de Aragua. La campaña apenas tenía dos días, era el tercer juego para ambas novenas. Yo no soy fanático de ninguno de los dos equipos, ni cerca…y obviamente me llevé mi franela de las Águilas del Zulia, mi equipo de toda la vida. Llegamos temprano. Jhonatan y yo arribamos en metro, mientras que Lurmary llegaría en carro. Es muy fácil el acceso desde el metro. Te bajas en la estación de la Ciudad Universitaria en la línea 3 y listo. Solo caminas como una cuadra y ya estas en la entrada del recinto beisbolero.

La entrada nos costó 900 bolívares. Era una de las más baratas, porque nos tocó en las sillas laterales, pero casi pegados a las gradas.  Los comentarios cerca de la taquilla no se hicieron esperar, los tickets tuvieron un incremento de 100 y hasta 200 por ciento desde la temporada anterior. “Vaina, una entrada a este precio de 1200 la compraba en 600 o hasta menos, la inflación nos está matando hermano”, comentó un amable caraquista que estaba detrás de nosotros en la cola.

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Pese al elevado costo del boleto, no habían puestos en sillas. pero cuando entramos observamos las silla vacías. ¿Explicación para esto? Los revendedores las compran todas, o casi. Esto de los revendedores, más lo caro de las entradas, junto a la bestial crisis económica que agobia a Venezuela, ha obligado a muchos fanáticos a limitarse de ir a los juegos, lo que ha bajado la asistencia hasta en un 25 por ciento en promedio durante este primer mes de temporada. 

Yo nunca había estado en el Estadio Universitario, y confieso que no me impresionó demasiado. Claro uno piensa en los grandes partidos que se han vivido allí, aquellos grandes enfrentamientos entre Caracas y Magallanes a reventar, el no hitter de Urbano Lugo en la final, los jonrones de Baudilio Díaz, las atrapadas de Oswaldo Guillén y claro, eso le da un toque de grandeza al recinto. Pero confieso que pensaba era más grande, más espacioso y un poco más moderno.

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Pero bueno, el ambiente es bien chévere y el clima caraqueño ayuda mucho. Un fresquito sabroso. Sin embargo, el clima ese día nos jugó una mala pasada. Antes del comienzo del juego una lluvia bastante necia apareció, retrasando el play ball. Nos refugiamos en un techo afuera todos aglomerados y sorprendidos de que un zuliano se atreva a llevarse la franela aguilucha para allá. Me miraban como una cosa rara, o como algo que nunca habían visto jajaja.

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El agua nos dio hambre, y al lado teníamos un puesto bien activo donde vendían unos perros calientes poderosos. Yo pedí uno de 350 más un agua de 50. Mientras esperábamos que lo sirvieran, nos arrepentimos de no pedir uno de 500 que era el doble de grande y con salchicha alemana o polaca, así tipo choripan. Pero bueno, ya el daño estaba hecho. Nos zampamos el perrito, que
gracias a Dios estaba bueno.

Hora y media más tarde, a las 8:30 arrancó el juego. “Chamo debéis querer mucho a las Águilas para traerte esa franela, pero así debe ser, uno con su equipo hasta la muerte con el orgullo”, me dijo un pana que estaba en la fila de abajo al oír un comentario de mi parte que decía: “Coño uno ve un caraquista en el Luis Aparicio yIMG_20151009_221519
nadie dice nada, es normal, pero ven a un aguilucho en la UCV y nadie te deja de mirar y decirte vainas”.
Y de pana es cierto, pero ajá uno debe defender lo suyo y a los suyos donde sea.

El partido se abrió en el segundo inning. Los Tigres hicieron 5 carreras y de paso el jardinero izquierdo hizo un jugador lanzándose bien cerquita de nosotros. Lurmary es caraquista, y le pasa como a mi cuando las Águilas pierden un juego: se obstina. Pero ella me ganó jajaja cada carrera hacía crecer su rabia. Pero de pana es cierto, viajas tan lejos para ver al equipo tuyo para que le vayan a caer a palos en los tres primeros innings…nojombre.

Pasaban los innings y el espaldar de la silla de adelante me presionaba la rodilla, pero que como un bus de esos chocolateros zulianos. Algo incómodo, “Este estadio lo diseñaron para enanos”, decía. Ni Lurmary ni Raúl tienen ese problema de los altos jajaja.

El juego se tornó tedioso porque iba 8 a 1, y claro, el equipo local IMG_20151009_221019perdiendo, lo que hizo que se apagara la tribuna. Sin embargo nunca falta un jodedor echando broma por el equipo contrario y una que otra pita a una chama con gorra del Magallanes. La pasaba sabroso, observando también las dos pantallas buenas que tiene el estadio y el relojito que mide el tiempo entre episodios, una nueva regla de la LVBP. Muchas cosas nuevas para mi, además de chalequear con estos dos panas que solo los había tratado por teléfono.

Llegó la lluvia otra vez, colocaron la lona y ya nosotros habíamos dado el pitazo al taxista para que nos fuera a buscar. Esta vez las gotas y el viento era más fuerte. Mientras salíamos, buscábamos agua para llevar al hotel, y ese palo de agua nos daba más duro. No hallábamos la salida, en ese momento de duda nos mojamos como si estuviésemos debajo de una regadera. Parecíamos unos pollitos remojados, pero nos montamos en el carro del pana taxista que sin duda tuvo que poner a secar los asientos al día siguiente.

Así entre beisbol, sillas apretadas, perrocalientes caros, fotos con Henry “El Pollito” Rodríguez, burlas por mi franela zuliana, caraqueñas bellas mojadas y bastantes carreras me vacilé este primer episodio del Tour de los 7 estadios.


Datos:

  • Lurmary quiso una foto con el Pollito y gracias a mi la obtuvo.
  • Jhoanatn pensaba que Urbano Lugo iba a pitchar.
  • Lurmary es pavosa porque Caracas solo perdió ese juego en la semana.
  • En la conversación con El Pollito me dijo que las Águilas ganarían este año el campeonato (ojalá).
  • El juego finalizó allí, en el séptimo inning.
  • Yo no entiendo porque los Tigres usan esos uniformes tan feos.
  • Jhonatan es de Valera, Lurmary de Falcón y yo zuliano.
  • El taxi nos costó igual que la entrada. 

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