Maradona entre un Dios de la cancha y un bochorno en las gradas

 

Diego Maradona brindó un show mediático durante el partido entre Argentina y Nigeria en Rusia 2018. Las cámaras lo mostraban en una actitud extraña. ¿Borrachera? ¿Dopaje? Eso no lo podemos asegurar, pero esto reaviva la discusión si el Diego es un ejemplo a seguir


Por: Rafael David Sulbarán. Periodista.

Tiene dos Sony. Ninguno es nuevo


 

Tengo un recuerdo muy vago de la final del Mundial México 1986, apenas tenía cuatro años, pero en mi mente está ver a mi tío Hugo y a mi padre observar el partido de Argentina contra Alemania Occidental en el estadio Azteca. Ese fue el año de la consagración de un tal “Pelusa”, Diego Armando Maradona que cargó con el equipo al hombro y brindó a los argentinos una de las alegrías más grandes de su historia: su segundo campeonato del mundo. 

Para mi generación se forjó un ídolo. Todos querían ser como él. No imagino el ambiente en Argentina si en Venezuela veíamos a jóvenes y viejos con franelas del diez. Una vez a mi hermano menor lo disfrazaron de Diego (pero terminó siendo fanático de Brasil). En fin yo crecí junto a millones admirándolo por lo que hacía en la cancha. Muchos sentimos como propia la derrota de la albiceleste en la final de Italia 90 precisamente ante los alemanes ya unificados. También nos dolió aquella eliminación temprana en Estados Unidos 94. En todas estuvo Diego en el medio, una superestrella más que consagrada, más que reconocida comparada con grandes deportistas como Michael Jordan, Pete Sampras, Michael Schumacher, Babe Ruth. Quizá el deportista latinoamericano más importante de la historia, un ejemplo en la cancha, hizo de todo con el Napoli, fue exitoso en el Barcelona, ganó títulos con el Boca Juniors y Argentinos Juniors, fue campeón y subcampeón del mundo, hizo el mejor gol de la historia de los mundiales, un palmarés envidiable.

Pero en medio de todo eso su vida personal molestaba, molesta. Desde muy joven Diego Armando fue contestatario, peleón, no se quedaba callado ante lo que le parecía injusto. Una vez fue invitado a un partido amistoso en Alemania y el dueño del Barcelona no lo dejó ir, le retuvo su pasaporte. Maradona molesto fue a la oficina y rompió un trofeo en represalia.

Fue precisamente allí en Barcelona donde probó la droga según confesó en su libro “Yo soy el Diego”, publicado en 2000. Su etapa en la ciudad española fue una de las más difíciles a pesar de que apenas comenzaba su carrera. Venía de un fracaso en la Copa Mundial de España 1982 y su andar por el equipo blaugrana no fue lo más esperado, aunque ganó dos Copa del Rey y una liga. Pero en lo deportivo quizá no estuvo lo más resaltante, sino en la sustancia ilícita que probó y que al parecer no ha podido dejar. Su paseo por Cataluña lo completó de 1982 a 1984, antes de llegar a la gloria en México.

Cuando se echó el equipo al hombro y vivió uno de los campeonatos mundiales más memorables de la historia ya era una estrella en el Napoli de Italia, equipo al que llevó luego a dos títulos de Europa. Pero la sombra de la droga se estaba esparciendo en su persona. Tuvo varios altercados con la prensa, con jugadores, árbitros, dirigentes…claro todo esto fuera de la cancha. Dentro de ella el éxito era muy bondadoso con él. En 1990 Argentina eliminó a Italia en su mundial, a los de casa los mandaron a acostar para enfrentarse a Alemania en el último juego que perdieron con un penal dudoso. Maradona asegura que fue en represalia por sacar al equipo italiano. Las mafias se enojaron y mojaron la mano de la FIFA.

En ese torneo le hicieron repetidas pruebas de dopaje. Muchos aseguran que mejoraba su rendimiento consumiendo droga. El Diego desmiente en su libro esa teoría. Una persona dopada jamás rendiría igual, sus piernas no responderían efectivamente. Y hasta lógica tiene. Un borracho cree que tiene mejores reflejos en estado de ebriedad y no es así. Maradona quedaba “tumbado. “Yo tenía el problema de la droga, si, pero por eso mismo me hacia el análisis. Y aparte de que la cocaína no sirve para jugar, no sirve porque te tira para atrás y no para adelante”, escribe Diego en su libro.

Esto me llama la atención, pues es  casi una leyenda urbana la creencia que el 10 argentino haya jugado drogado. “Lo bueno que él hizo no fue todo limpio. Porque él no es una persona limpia. Es una mancha, una lacra lo fue y lo es más ahora”, comentó en Twitter la periodista venezolana Karen Jaimes luego de la vergonzosa actitud de Diego durante el partido que le dio la clasificación a Argentina sobre Nigeria en el mundial de Rusia 2018, un hecho que inspiró este artículo.

Si Maradona jugó drogado eso no lo podríamos comprobar nunca, eso creo. En 1994 durante el mundial de Estados Unidos dio positivo por una sustancia que la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) no sabía con claridad si estaba prohibida en norteamérica o no. Diego asegura que fue una revancha de la FIFA por lo del mundial del 90.

Total, eso no lo puede comprobar usted que me lee, ya creo no está al alcance de la FIFA, tampoco lo puedo comprobar yo, no lo puede asegurar nadie. ¿Le creemos? Bueno, eso es una decisión personal. Lo que sí se puede comprobar es que Maradona dentro de la cancha fue un ejemplo, un Dios como lo llaman los argentinos, un campeón, un atleta super dotado. Pero fuera de la cancha es su propia antítesis. No voy a decir que todo lo que ha hecho es malo, eso es absolutamente falso, pero su comportamiento ha sido vergonzoso, humillante de cierta forma en muchas oportunidades.

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A principios de la década del 2000 estuvo internado por severos problemas con las drogas y el alcohol que casi lo llevan a la muerte. Permaneció en un tratamiento en Cuba, se medio recuperó, dirigió a la albiceleste hasta los cuartos de final en Sudáfrica 2010 pero cayó con Alemania. Se hizo amigo de Hugo Chávez también por cierto, algo que le han criticado mucho los venezolanos, sobre todo por su bochornosa aparición en pleno acto de campaña de Nicolás Maduro bailando con la bandera venezolana de una forma extraña y grotesca. También tiene problemas con sus hijas, con su yerno Sergio “Kun” Agüero con quien no se la lleva bien recientemente.

Mientras escribo estas líneas Diego se recupera de una “descompensación”. Se corrió un rumor por las redes que murió, que no pudo con una sobredosis. Al finalizar el martes el mismo Diego escribió en su perfil de Facebook que estaba sin novedad, solo fue un sustico:

“Quiero contarles que estoy bien, que no estoy ni estuve internado. En el entretiempo del partido con Nigeria me dolía mucho la nuca y sufrí una descompensación. Me revisó un médico y me recomendó que me fuera a casa antes del segundo tiempo, pero yo quise quedarme porque nos estábamos jugando todo. ¿Cómo me iba a ir? Les mando un beso a todos, perdón por el susto y gracias por el aguante, hay Diego para rato.”, publicó.

Su comportamiento durante el partido de este martes fue por demás un bochorno. El director de la transmisión en Rusia se dio un banquete. Antes de comenzar el partido lo poncharon en cámara bailando con una fanática nigeriana de una forma no muy discreta. También mostraban sus reacciones ante los ataques de Argentina y el gol de Lionel Messi. De igual forma lo capturaron entre dormido y con una reacción grosera mostrando los dedos del medio luego de la anotación de Marcos Rojo que le dio el triunfo a los de Sampaoli. Unas personas trataban de sostenerlo para que no se cayera. Luego del culminado el partido circuló por las redes sociales un video donde Diego era llevado por personas totalmente descompensado. También se mostró una foto de él sentado recibiendo oxígeno. Total que Maradona fue el show aparte de la Argentina y su clasificación casi milagrosa. ¿Borrachera? ¿estaba dopado? No lo sabemos ni lo podemos asegurar, sería irresponsable, pero lo que reflejó no fue una conducta “normal”.

Una señora comentaba en plena sala donde yo observaba el juego: “¿Y si la cámara no lo toma no pasa nada verdad, no hay escándalo alguno?” Tal vez tenga razón, pero lo cierto que que Diego sigue arrastrando marca, es un foco de atención.

Los comentarios sobre su actitud y su supuesto estado de ebriedad o drogadicción estallaron en las redes y avivan la discusión. ¿Maradona es un mal ejemplo?

“Por mi Maradona puede cerrar la Circunvalación 1 de punta a punta y hacer una línea de coca e inhalarla toda, pero igual lo que hizo en la cancha no lo hace nadie. Si necesitan un ejemplo a seguir, sigan el ejemplo de sus padres y no busquen en la tele o la calle”, comentó el periodista venezolano José Manuel Villasmil a través de Facebook,  en unas palabras que son sinceras pues, cada quien debe forjar sus ídolos y sus ejemplos a seguir y fuera de la televisión o los personajes populares pueden estar los verdaderos héroes.

“No entiendo la sobrevaloración de algunos deportistas a ponerlos como “ejemplo” a la humanidad, ¿qué hace un deportista? solo demostrar durante su desempeño aptitud física y ser saludable, y solo algunos porque otros han recurrido a químicos para tener rendimientos “perfectos”, eso más nada, un deportista se admira solo por su desempeño físico, pero “¿ejemplos?” jajajaja ni que salvaran a un país de una guerra o inventaran una vacuna de una grave enfermedad, hicieran una obra de arte de gran imaginación o escribieran un libro de gran erudición… algunos deportistas son muy sobre valorados por la gran maquinaria mediática”, expresó también vía Facebook Efren Suárez, un ingeniero venezolano.

Ídolo o no, Maradona es una persona mediática y sabemos perfectamente el efecto que pueden tener los medios con estos personajes, estas situaciones ante un público que puede ser  influenciado de forma sencilla por cualquier conducta ya sea mala o sea buena. Quizá la FIFA debe considerar evitar que Maradona entre a los estadios, que el director no lo grabe tanto, de igual forma el mismo Diego debe medirse, cuidarse. También nosotros debemos no escandalizarnos tanto, a veces somos igual o más pecadores. Busquemos nuestros propios ídolos, nuestros ejemplos a seguir y concentrémonos en lo que realmente importa o lo que nos parezca.


Fotos tomadas de Twitter 

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